Una investigación realizada en Israel con más de 52 mil mujeres encontró tasas similares de enfermedades cardiovasculares entre quienes recibieron el tratamiento y aquellas que no lo utilizaron.
Una investigación estadounidense analizó más de 28 mil reportes de efectos adversos y encontró una mayor frecuencia de infartos, arritmias y otras complicaciones cardiovasculares asociadas con productos que contienen cafeína y estimulantes.
Un ensayo clínico con más de 1.100 pacientes encontró que combinar una tecnología de ARN
Un estudio realizado con casi 57 millones de estadounidenses encontró una mayor frecuencia de temblores
Una investigación internacional que reunió datos de más de un millón de personas identificó nuevas asociaciones entre la herencia biológica y cinco grandes rasgos del comportamiento. Sin embargo, los factores genéticos analizados explicaron apenas entre el 5% y el 9% de las diferencias individuales.
Desde diagnósticos más precisos hasta tratamientos personalizados y un mejor seguimiento de enfermedades crónicas, estas tecnologías comienzan a mostrar resultados concretos en la atención sanitaria.
Una investigación realizada en Japón con más de 14 mil pacientes encontró que intervenir sobre las alteraciones del ritmo del corazón durante las primeras ocho semanas posteriores a un accidente cerebrovascular se asoció con menos recurrencias y una menor mortalidad.
Un estudio realizado con más de 4.700 mujeres encontró una relación entre el cese prematuro de la actividad ovárica y una mayor resistencia a la insulina. Los investigadores consideran que esta alteración metabólica podría explicar parte de los problemas cardiovasculares asociados.
Una investigación realizada con casi 9.000 adultos encontró que quienes incorporaban mayores cantidades de estos productos a su alimentación tenían un 40% más de probabilidades de presentar pequeñas lesiones detectables mediante resonancias magnéticas. La asociación fue más marcada entre las mujeres.
Un informe de la Academia Estadounidense de Pediatría advierte que determinadas alteraciones en la boca y las encías pueden ser señales de trastornos alimentarios, consumo de sustancias y otras enfermedades. Los especialistas destacan la importancia de los controles odontológicos durante esta etapa.
